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El trabajo es la expresión creativa del ser humano. El trabajo es la expresión de las capacidades que hay dentro de nosotros, es un medio para ir desarrollando toda la inmensa capacidad que existe en nosotros.
Cuando una persona expresa su capacidad, aquello que tiene como propio, y que en cierta forma le distingue de los demás, siente gran satisfacción porque se expresa a través de ello. Así, el trabajo podría constituir un medio extraordinario de satisfacción y de crecimiento; al ser una expresión de uno mismo podría ser un medio de autorrealización.
La vida profesional nos ocupa una gran parte de nuestra existencia. Para algunas personas el trabajo es una obligación impuesta por la necesidad y un medio para obtener dinero con el que subvenir a sus necesidades.
La ética en el trabajo es importante puesto que, al saber cual es la ética de nuestro trabajo podremos tener una mejor relación en el área de trabajo.
Sin embargo, el trabajo podría ser algo enteramente distinto.
En nuestros trabajos puede estar acompañados de el espíritu de servicio, de utilidad a los demás. Así es una expresión de uno mismo que es útil y esa utilidad es la que es devuelve y la podemos traducir como un ingreso económico.
Muchas personas tienen el problema de que no están desempeñando un trabajo que les satisfaga. Entonces trabajan de un modo forzado, sienten disgusto por el trabajo, porque en el fondo hacen su tarea pensando sólo en el dinero que necesitan para vivir o para pagar sus caprichos. Así nunca arreglarán su problema. Hasta que la persona no descubra su vocación auténtica, y encuentre lo mejor de sí mismo en lo que hace vivirá forzado.
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